A más de 5.000 metros de altura, en el corazón de la Puna catamarqueña, el Volcán Galán guarda un récord impresionante: su caldera de aproximadamente 38 kilómetros de diámetro es una de las más grandes del mundo. Para dimensionarlo: la ciudad de Buenos Aires, que tiene unos 20 km de diámetro, cabría casi dos veces dentro de ella.
El Galán hizo erupción hace aproximadamente 2,5 millones de años en un evento de proporciones casi inimaginables. La explosión fue tan violenta que expulsó más de 1.000 kilómetros cúbicos de material volcánico, un volumen que supera con creces las erupciones más conocidas de la historia moderna.
Lo que queda hoy es un paisaje que parece de otro planeta. La caldera está rodeada de picos que superan los 5.900 metros, mientras que su interior alberga lagunas de colores intensos donde flamencos rosados se alimentan en silencio. El contraste entre la aridez extrema y la vida que persiste es sobrecogedor.
Pero el Galán no es solo geología. En sus inmediaciones se han encontrado evidencias de presencia humana que datan de miles de años. Los pueblos originarios de la Puna conocían este paisaje, lo transitaban y probablemente lo veneraban. Los caminos que hoy recorremos tienen miles de años de historia.
Llegar al Galán requiere una travesía por la Puna que es en sí misma una experiencia: campos de piedra pómez, salares, vicuñas en estado salvaje, y un cielo que de noche muestra la Vía Láctea como en pocos lugares del mundo.
En nuestra experiencia Mallku Experience 4x4 recorremos esta región durante 4 días, combinando la geología extrema del Galán con sitios arqueológicos en Antofagasta de la Sierra y el Shincal de Quimivil en Londres, Catamarca. Es un viaje para quienes buscan lo extraordinario.